¿Es usted uno de los millones de personas alrededor del mundo que se ha hecho la pregunta que titula este artículo, frente a la nueva vida organizacional impuesta por el COVID-19? Si ese es su caso, le invitamos a seguir leyendo para conocer la opinión al respecto del arquitecto Mauricio Barillas, fundador de Studio Domus.

Studio Domus, creado en 2002, es una firma de arquitectura y diseño de interiores con oficinas en México y Guatemala, que ha desarrollado más de 80 proyectos en dichos países, así como en Honduras, Nicaragua, Panamá y El Salvador. Y que, entre otros aspectos, es reconocida como pionera en proyectos sostenibles, con más de 12 de ellos con certificación LEED.

Justamente, fue el mismo Barillas el que planteó la pregunta de si ha llegado el fin de los espacios de oficina, como parte del webinar “El impacto en los espacios de trabajo tras el COVID-19”, organizado Qualicons unas semanas atrás.

“Hay muchos rumores sobre este tema. Por ahí he leído que millones de metros cuadrados en el mundo se están vaciando y que nunca vamos a volver a trabajar en esos espacios. Aseguran que todos vamos a trabajar en las casas porque a las empresas les conviene mucho, entre otras razones porque los gastos fijos de electricidad, teléfono e internet los trasladan sus empleados, abaratando mucho sus costos. Ciertamente, lo que sí estamos viviendo es un tiempo de cambios radicales; pero no es cierto que los edificios de oficinas van a desaparecer. Lo que sí veremos será un híbrido entre el trabajo presencial y el teletrabajo”, comentó.

En efecto, este experto asegura que el home office seguirá formando parte fundamental de las dinámicas laborales en la nueva normalidad, a fin de seguir previniendo los contagios. Sin embargo, no pueden negarse las complicaciones que ha provocado: mayores dificultades para balancear la vida laboral y la personal, llamadas y reuniones a deshoras, sobrecarga de trabajo, así como niños y/o adolescentes requiriendo apoyo para teleestudiar al mismo tiempo; actividades que a su vez se compaginan con las tareas domésticas de cocinar o hacer el aseo.

Además, para múltiples actividades será imprescindible la presencia física de los equipos humanos, aunque sea por turnos o en horarios diferenciados. Y Barillas lo aseguró con pleno conocimiento de causa pues en plena pandemia Studio Domus ha seguido trabajando para diversas organizaciones enfocadas en adaptar sus espacios laborales, aprovechando los meses de cuarentena.

Tres objetivos esenciales que seguirán cumpliendo las oficinas

En opinión de Barillas, aprender a trabajar con COVID-19 pasa por comprender que “el teletrabajo nunca podrá reemplazar el contacto social y humano que ofrecen las oficinas, pues estas nos ayudan a cumplir tres propósitos fundamentales: colaborar, innovar y mantenernos comunicados con eficiencia”.

Por ejemplo, en lo referente a la comunicación, las videoconferencias han sido una tabla de salvación; pero es innegable que limitan las interacciones, sobre todo cuando no se activan las cámaras porque “no está bonito el ambiente, o porque me interrumpen o porque no estoy bien vestido”, explicó el expositor. Y luego añadió: “La gente está entendiendo el comportamiento de lo virtual, pero nunca, nunca, nunca va a ser mejor que lo presencial”.

Nuevas tendencias que marcarán el presente y futuro cercano

Entonces, para seguir obteniendo los beneficios indicados previamente, en opinión del fundador de Studio Domus, las oficinas tendrán que incorporar tendencias como las siguientes:

  • Distanciamiento social, en primera instancia con guardas o pantallas, como medidas de mitigación de bajo costo y bajo impacto, fabricadas con materiales fáciles de limpiar y desinfectar. Además, tendrán que anularse los espacios privados o cerrados para evitar que el virus se quede atrapado.
  • Replanteamiento del tamaño de los espacios pues con algunos empleados teletrabajando puede que ciertas oficinas se reduzcan; aunque hay que contar con asesoría profesional para no reducirlas demasiado, dificultando o impidiendo el necesario distanciamiento social indicado antes.
  • Iluminación y ventilación naturales, dándole todavía mayor importancia al correcto funcionamiento de los aires acondicionados; así como a la operatividad de las ventanas, balcones y terrazas de tal forma que permitan la inyección de aire fresco.
  • Digitalización y protocolos “hands free”, como el uso de controles biométricos de reconocimiento facial, que son esenciales para evitar la propagación del virus.
  • Diseño biofílico, pues la naturaleza tiene el poder de generar estímulos únicos, además de tranquilizarnos y purificar los ambientes.

 

Finalmente, desde el punto de vista más humano, Barillas consideró que será prioritario promulgar políticas y mecanismos que fortalezcan la felicidad de los trabajadores, de tal modo que las personas asistan a sus oficinas para sentirse más motivados a seguir dando lo mejor de sus ideas, conocimientos y habilidades.

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